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miércoles, 7 de agosto de 2013

Piñatas, un negocio que la rompe

Es un producto que no pasa de moda, pero que sí se adecua a ella y, por eso, sus ventas no retroceden.
    Las piñatas también se están usando en celebraciones de adultos. (USI)

En una fiesta infantil, además de los bocaditos, la torta y las sorpresas, algo que difícilmente falta son las piñatas.
Durante unos minutos, este producto se convierte en el protagonista del evento y, por eso, sus ventas no retroceden.

La penetración de este artículo es tanta que desde hace mucho tiempo ya no solo se usa en celebraciones para niños, sino también para adultos.
Despedidas de solteros, baby showers y cumpleaños son solo algunos eventos para personas mayores de edad en los que se celebra con piñatas.

INSTRUMENTOS
Necesitará cartulina, papel crepé, goma, tijeras, engrapador y rafia, que puede ser usada para la decoración o para colgar la piñata.
Todos estos artículos los puede conseguir al por mayor en el Mercado Central.
Si quiere hacer piñatas con los personajes que están de moda –como por ejemplo Angry Birds o Ben 10–, primero deberá hacer el molde en una cartulina y, luego, cortarla.


Para Año Nuevo, puede hacer piñatas con forma de los políticos o artistas. Para ello necesitará cartón y poliseda. Las máscaras también las puede conseguir en el Mercado Central.
DATOS
– Alternativa
Puede elaborar piñatas usando globos, engrudo y papel crepé.


– Vestimenta
Los muñecos de políticos puede vestirlos con ropa usada.

 

jueves, 25 de julio de 2013

Maya cumple 101 años

Una abeja universal anida en la mente de cuatro generaciones de televidentes. Vino a España con más blanco y negro que color
 La abeja Maya ha entretenido a miles de ojos infantiles, que han revoloteado junto a ella de flor en flor ARCHIVO
Nació el año 1912 en un libro de cuentos alemán. Se metamorfoseó en especie televisual en Japón en 1975. Y llegó a España en 1978, cuando la tele en color era un lujo minoritario. Desde entonces, cumple su misión: lograr que las criaturas humanas devoren lo que se les ponga en el cazo o en el plato calladitas y sin pestañear, como abducidas por la pantalla. Las primeras personas que la vieron volar son hoy abuelas y abuelos. La generación intermedia la forman madres y padres que conectan Clan y ven a sus crías felices, comidas y entretenidas ante la tele, que es de lo que se trata, especialmente en vacaciones.

Maya llegó cantando aquello de: "En un país multicolor, nació una abeja bajo el sol, y fue famosa en el lugar, por su alegría y su bondad". Procedente de las pantallas de 625 líneas, ha evolucionado hasta el 3D y la era digital. Y aquí sigue, más lozana y espectacular. Su primera voz fue la de Matilde Vilariño, la gran dama del teatro, la radio y el radioteatro. La de Periquín en el serial Matilde, Perico y Periquín. La de La saga de los porretas. Y la de Pedrito Calvo en Marcelino, pan y vino. Con la fama en su ADN, Maya es el insecto virtual que más ha contribuido al estado del bienestar infantil y de los responsables de su cuidado y crianza.

Medio amarilla como el submarino de los Beatles o un taxi de Nueva York, y medio negra como un taxi de Barcelona, las tecnologías digitales obtienen unos colores inenarrables, que danzan y estallan ante los ojos y van directos al seso y a los sentidos. Basta con ver su imagen reflejada en las pupilas de las criaturas. Sólo les falta adentrarse en el plasma e irse a pasear y a jugar con Maya y el fascinante bestiario que la acompaña. De flor en flor, propagada por la red infinita, Maya se expande a través de aplicaciones móviles, tabletas, consolas y videojuegos. Además de en antiguos videos y DVD, cobra forma en multitud de juguetes y es la figurita de plástico más vendida en las pastelerías. Sea en un baúl de antes de Cuéntame o en un iphone en manos pequeñitas, ahí está.

El tiempo no la destruye, la transforma. Cada día, las criaturas la miran, comen y callan. Y el entorno se relaja. Un postre bien administrado de DVD prolonga el buen ambiente. Porque Maya es buena, bonita y alegre. Aun así, tiene enemigos en la ficción. Y otros de carne, hueso e intelecto publican tratados académicos, éticos y analíticos contra Maya. La acusan de belicista, de clasista y de menosprecio y maltrato a zánganos, avispas y moscas. Su creador, el vendedor de imprenta Erns Jacob Waldeman Bonsels, se convirtió en el escritor más leído de Alemania. Censurado y prohibido sucesivamente por los nazis, Estados Unidos y Gran Bretaña, La abeja Maya y sus aventuras fue el libro favorito de los soldados alemanes en la Segunda Guerra Mundial. Bonsels había sido corresponsal de prensa en la Primera Guerra Mundial, y había publicado los cuentos de Maya en Múnich antes de ambos conflictos y del nazismo.

Poco después de nacer, hubo educadores que recomendaban a los padres que no dejasen solos a los niños cuando leían los cuentos de Maya. Como hoy se aconseja no dejarles mucho tiempo a solas frente a pantallas. Pero nada de eso importa a Maya ni a sus incondicionales. Al fin y al cabo, su expansión hipermediática mueve millones de euros, y las metamorfosis digitales la hacen más aventurera, preguntona, juguetona, políticamente correcta y ecologista. Siempre en busca del polen, pasarán más de mil años y Maya será un mito todavía más dulce.