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jueves, 20 de marzo de 2014

Valores morales y cristianos


Todos los valores sobre los que hemos venido hablando han sido elevados y transformados
por Jesucristo. Con la llegada de Cristo los valores humanos se insertan,
elevándose y transformándose, en el orden de la redención. El cristianismo no suprime
ni menosprecia los valores humanos, sino que les da una nueva orientación, un nuevo
espíritu, una nueva inspiración. Surgen así los valores cristianos que Cristo nos dejó
consignados en su mensaje evangélico. 

Quizás su mejor resumen sean las bienaventuranzas
que nos presentan una radiografía de lo que debería ser el corazón del hombre
evangélico: la pobreza de espíritu, la mansedumbre, la misericordia, la pureza de corazón,
la búsqueda de la paz y de la justicia, la paciencia de frente a la persecución.

Junto a las bienaventuranzas, los Evangelios subrayan también la importancia de
algunas actitudes que Cristo exige de sus discípulos: la fe, la confianza absoluta en la
Providencia, la humildad, la sencillez, la capacidad de llevar la propia cruz, la abnegación,
el perdón de los enemigos y, sobre todo, el amor mutuo que es el distintivo que caracterizará
a quienes quieran seguirle y que Jesús propone en forma de un «mandamiento
nuevo» que sustituye a la multiplicidad de mandamientos de la antigua ley (Jn 13,
34).

La venida de Cristo al mundo ha operado en él la mayor revolución que jamás se
haya podido pensar: revolución pacífica del Evangelio que cambia al hombre desde dentro,
purificándolo del pecado y abriendo su alma a la acción transformante del amor y de
la gracia. Cristo no solamente ha sanado al hombre de la herida del pecado original, sino
que ha elevado todo lo humano a un nivel superior. Por eso podemos decir con verdad,
siguiendo la gran tradición cristiana, que la gracia no suprime, sino que perfecciona y
lleva a su plenitud a la naturaleza.

Creo que el mejor modo de considerar los valores cristianos es verlos reflejados en
la persona misma de Jesucristo. La contemplación de su personalidad es fuente de perennes
gracias para nuestra vida. El Evangelio nos presenta a Cristo en un acto de continua
donación de sí mismo al Padre y a los hombres. Jesucristo vive en perenne actitud
de servicio (Mt 20, 28). Lo que le preocupa por encima de todo es realizar siempre el
querer supremo del Padre (Jn 4, 34), agradarle en todo (Jn 8, 29). Y por ello no le perturba
ni inquieta la opinión de los hombres (Mt 22, 15).

Pero el hecho de vivir siempre pendiente de las cosas del Padre (Lc 2, 49) no le impide
apreciar en todo su valor las realidades creadas: la belleza de los pajarillos del cielo,
las flores de los campos (Mt 6, 26-28), la majestuosidad de los montes solitarios
adonde se dirige para orar (Mc 1, 35; 9. 2), la soledad del desierto donde fue tentado. Es
también sumamente sensible ante las realidades que tocan la vida de los hombres. Quiere
participar del gozo de los esposos, santificando el matrimonio, con su presencia en las
bodas de Caná. Aprecia la amistad que le ofrecen Lázaro y sus hermanas (Lc 10, 38). Se
conmueve ante el dolor de la viuda que ha perdido a su hijo (Lc 7, 13), o ante el abandono
del hombre que ha caído en manos de ladrones y a quien nadie ayuda (Lc 10, 25-37).

Observa la desesperación del paralítico que no tiene a nadie que lo lleve al agua de la
piscina de Betesda para ser curado (Jn 5, 6). Le llena de admiración la fe de la madre
cananea que desea ardientemente la curación de su hija (Mt 15, 28). Le duele la desorientación
de las multitudes que caminan como ovejas sin pastor (Mt 9, 36). Se compadece
de la vergüenza de la mujer sorprendida en flagrante adulterio (Jn 8, 1-11). Le llena
de gozo el alma el deseo de conversión y de renovación interior de Zaqueo (Lc 19, 1-

10). Jesucristo es un apasionado del hombre. Le interesa lo humano porque ha venido a
rescatar al hombre del pecado y mostrarle el camino seguro de su salvación.
Cristo sabe que no todos los valores son iguales y por ello no teme en exigir la renuncia
a algunos de ellos para alcanzar otros superiores. Aprecia el valor de las riquezas,
pero sabe que la verdadera riqueza es Dios y por ello pide a sus discípulos la pobreza
de corazón. Tiene en mucho el valor del matrimonio, pero sabe que Dios puede llamar
a algunos hombres a vivir exclusivamente para el Reino de los cielos y a ellos les
propone el carisma de la consagración virginal. Estima en mucho el valor del cuerpo,
pero al mismo tiempo asigna al alma un mayor valor: «No tengáis miedo a los que matan
el cuerpo y no pueden matar el alma. Temed más bien a quien puede echar el alma y
el cuerpo en la gehenna» (Mt 10, 28). 

Surgen así las paradojas evangélicas del morir
para vivir (Jn 12, 24), de servir para reinar (Mt 20, 27-28), de humillarse para ser el mayor
en el Reino de los cielos (Mt 18, 4). Son paradojas que se esclarecen al considerarlas
a la luz de los valores supremos: morir a sí para vivir en Dios; servir a los hombres para
reinar en el cielo; humillarse en la tierra para ser grande a los ojos de Dios. 

Jesucristo sabe que si exige la renuncia a bienes transitorios es para poder obtener los eternos.

Él es el hombre perfecto y nos revela el ideal de la perfección humana. Cuando Pilato,
después de haberlo mandado azotar, pronuncia ante la multitud las palabras: Ecce
homo!, no sabía que en realidad estaba presentando ante la historia el hombre perfecto,
aquél que, como ningún otro, encontró el sentido más profundo de su existencia en la
entrega oblativa de su vida al Padre por amor a la humanidad, y en quien todos los valores
hallan su plenitud y su consumación. Él es el hombre maduro que lucha por alcanzar
su ideal, movido por una conciencia totalmente lúcida del porqué de su existencia. Esta
percepción tan honda y tan clara del sentido de su vida hizo que viviera en todo instante
en clave de misión. Sabía que había venido a este mundo para realizar la redención y no
perdió nunca el sentido de lo esencial. Por ello, cuando dio cumplimiento en la cruz a la
obra para la que el Padre lo había enviado, a pesar de que los hombres lo consideraban
como un fracaso o un iluso, Cristo se sabe triunfador porque ha cumplido a la perfección
su misión, ha vivido con total plenitud el sentido de su existencia.

Esta continua tensión que se percibe en su vida en orden al cumplimiento de su misión,
nos presenta a Jesucristo como alguien que no toma la vida a medias, sino que se
compromete a fondo. Pasó su vida haciendo el bien (Hch 10, 38) y sirviendo a la verdad
(Jn 18, 37), amando al Padre y a los hombres. Él es el hombre por antonomasia en quien
todos los valores alcanzan su cima. Basta contemplar la profundidad y clarividencia de
su inteligencia, la reciedumbre y fuerza de su carácter, el equilibrio perfecto de su vida
pasional, emotiva y afectiva. Él es el hombre de principios, coherente con los mismos,
fiel a su palabra, amigo de sus amigos y enemigos, hombre de una sola pieza. Él sabe
resistir las dificultades inherentes a la vida humana: no se desespera ante el fracaso, ni
se abate ante el sufrimiento; sabe dar sentido al dolor, sobreponerse a la angustia, no se
arredra ante la incomprensión, no se deja vencer por la fatiga. Nació por amor, vivió
amando y murió sin dejar de amar: «habiendo amado a los suyos, los amó hasta el fin»
(Jn 13, 1). No tenemos otro modelo mejor ni más perfecto que el de Jesucristo para dar
sentido pleno a la vida, para llenarla de valores, para vivirla en plenitud.


http://www.es.catholic.net/biblioteca/libro.phtml?consecutivo=549&capitulo=6970

martes, 11 de febrero de 2014

BABILONIA: "ENTRE EL MITO Y LA REALIDAD VIRTUAL"

Hace unos años, en 2009, el Museo Británico inauguró una interesante exposición donde mostraba la colección de sus tesoros mesopotámicos junto con otros tesoros procedentes de las colecciones mesopotámicas de los museos del Louvre, en París y de Pérgamo en Berlín.

                Fue una de las mejores exposiciones que se han realizado sobre la mítica ciudad de Babilonia, tanto por la calidad de la obra expuesta, como los contenidos explicativos sobre esta legendaria ciudad, entre el mito y la historia; precisamente la exposición se denominaba: Babilonia: entre el mito y la realidad.

Recreación de la antigua ciudad de Babilonia.


                Para quienes no pudieron disfrutar de la gran exposición dedicamos este post, en la línea del anterior post de esta sección, donde nos servimos de la recreación virtual para mostrar la antigua ciudad de Roma en el año 320 a.C.

                En este post disfrutaremos de un interesante vídeo que muestra una recreación virtual de la mítica y real Babilonia. Recomiendo disfrutar del vídeo “a pantalla completa” y con la luz apagada (solo dura 8 minutos y nuestra vista no sufrirá excesivamente, todo lo contrario, será un placer para los sentidos…).
  
                     Cartel de la Exposición del Museo Británico.


                Al igual que hicimos con el proyecto Rome Reborn, hemos seleccionado esta recreación por todo el entramado profesional que hay tras el producto final.

                La empresa ejecutora es www.mariposainfos.com, una empresa francesa especializada en virtualización.

                Una de las líneas de negocio que desarrolla es la virtualización arqueológica, para ello cuenta con equipos de investigadores, arqueólogos y especialistas en la temática a trabajar que son quienes realizan todo el contenido y “guiones” que posteriormente los técnicos utilizarán para el levantamiento tridimensional, en este caso de la ciudad de Babilonia y, en esta ocasión “mezclando” esa dualidad: mito y realidad.

                La calidad del contenido, junto con la calidad técnica, genera un producto como el que pueden disfrutar en el vídeo, al igual que sucede con la empresa italiana Past Perfect Production, una de las encargadas de virtualizar el proyecto Rome Reborn.

Recreación de los jardines colgantes.

                Este tipo de contenidos culturales virtuales son un producto cada más esencial para la comprensión de la historia, a nivel educativo, turístico, divulgativo, e incluso en interpretación, investigación y desarrollo de metodologías para la conservación y restauración del patrimonio cultural.

                Estos dos últimos post son un ejemplo del buen hacer y el potencial que el profesional de las humanidades unido al potencial de las nuevas tecnologías pueden desarrollar productos culturales de gran calidad y comercialización.

                Un ejemplo más que reivindica el papel esencial de las humanidades en un mundo cada vez más tecnológico.

                Disfruten, sinceramente, de este vídeo que nos sumerge en el interior de la “mítica e histórica” ciudad de Babilonia.

http://loslugarestienenmemoria.blogspot.com/2012/02/babilonia-entre-el-mito-y-la-realidad.html

Fotos antiguas de Israel

Estas son unas imágenes bastante buenas y curiosas que nos muestran a como era Israel antes. Ya te habíamos mostrado imágenes de otros países en el pasado, pero estas son igual de interesantes que las demás por lo que recomendamos bastante que las veas.



























martes, 21 de enero de 2014

Experiencia de Dios



La “experiencia de Dios” no se identifica con la “experiencia religiosa”. Se puede tener la segunda, sin tener la primera.  La religiosidad es el cumplimiento de unas obligaciones religiosas; y en ese sentido, todos los pueblos de la antigüedad, incluso los más primitivos, han vivido esa religiosidad; todos han sido “religiosos” de alguna manera. La palabra “religión”, de la que procede religiosidad, viene del verbo latino “religare”.





 El hombre se siente ligado a Dios por un  conjunto de lazos dogmáticos, disciplinarios y salvíficos que unen al hombre con Dios, un ser superior y poderoso, al que hay que satisfacer de alguna manera, bien sea con sacrificios y ofrendas o bien con actos de culto , a poder ser fastuosos. Pertenece al orden del entendimiento y del sentimiento, pero no al experiencial. Si damos por asumido que el cristianismo no es una religión, sino un estilo de vida, concluiremos que “lo religioso” no es necesariamente cristiano, aunque puede predisponer  y facilitar la vivencia cristiana. En otras ocasiones, también lo puede dificultar, si no se pasa del mero sentimiento y mero conocimiento, a la propia experiencia de Dios.

Es muy conocida la expresión del gran teólogo Karl Rahner: “el cristiano del futuro será un místico, o no será nada”. Y el Papa Benedicto XVI en la catequesis de una de  las Audiencias Generales de los miércoles, aseguró que sin oración no hay experiencia de Dios“.  Pero ¿qué queremos decir cuando hablamos de “experiencia de Dios”?

La palara “experiencia” proviene del verbo latino “experiri”, que significa comprobar, saber por uno mismo y no por otros;  es una forma de conocimiento o habilidad derivados de la observación, de la vivencia de un acontecimiento,  o proveniente de las cosas que suceden en la vida. Según eso, diríamos que “experiencia de Dios” equivaldría a conocer a Dios (en la medida de lo posible) a través de vivencias como el perdón, el consuelo, la paz, el sentirse amado, saberse seguro junto a él, poder confiar contra toda esperanza humana, etc… Es decir, descubrir vivencialmente lo que es Dios para ti, pero no por un conocimiento de definiciones, dogmas o estudio. No se trata de un conocimiento científico, sino de un conocimiento empírico. En la experiencia de Dios, se da un movimiento de arriba abajo (Dios toma la iniciativa), mientras que en la religiosidad es el hombre el que trata de ascender hasta Dios, para complacerle.

Decía el Papa que “sin oración no hay experiencia de Dios”. La razón es que la oración nos lleva a la intimidad, al encuentro profundo y sincero con Dios. En la oración valoramos, también, la acción amorosa de Dios. Decía San Agustín que “Dios está más íntimo a  ti, que tú mismo”. Y ese Dios tan íntimo a uno mismo se le descubre, fundamentalmente, en la oración, y se llega a tener una experiencia de Él, de su ser y de su hacer. Y uno puede llegar al conocimiento de Dios por sus propios datos, sus vivencias, su experiencia, no ya por un tratado de teología ni por una catequesis sobre Dios (aunque esto también puede ayudar).

Todos los santos han tenido experiencia de Dios, porque han orado mucho. Yo creo que lo que Rahner decía sobre la necesidad de ser “místicos” para ser cristianos, iba en esa dirección. Hay una gran diferencia entre el que habla por experiencia, y el que habla “de libro”. Es muy diferente lo que te comunica alguien que ha vivido experiencialmente un acontecimiento (alegre o triste) y el que te lo cuenta de “oídas”. En este último caso es una mera trasmisión de conocimientos, mientras que en el primero, es la vivencia personal (o colectiva) la que actúa.

Creo que la inmensa mayoría de los cristianos, hoy día, carecen de esa “experiencia de Dios”, y su fe se alimenta de conocimientos (por cierto bien escasos, generalmente). Unas relaciones con Dios, desde ese aspecto,  deja  mucho que desear, y nunca serán gratificantes. Pero no nos engañemos; llegar a esa experiencia divina es gratuita, pero no fácil.
                                 


El poder de Dios..


Un joven estaba en el autobús rumbo a la escuela, cuando de pronto sintió que Dios tocó a su corazón, se levantó de su asiento y empezó a hablar en voz alta a los pasajeros sobre la venida de Cristo, un hombre que estaba sentado detrás le gritó - ¡Cállate y siéntate! - El joven se sentó avergonzado…
Pero al cabo de unos minutos él sintió la voz de Dios a su vida y dijo las mismas palabras, ese mismo hombre amenazó con darle una paliza si no se sentaba y se callaba, y ante la amenaza el joven se detuvo, pero sintió una vez más que Dios le motivaba a lo mismo, se puso de pie y gritó que Jesús se acercaba.

El hombre que lo estaba amenazando tenia a un niño en su regazo, se levantó y fue hacia el joven que predicaba para atacarlo, cuando de pronto su pequeño niño le gritó y dijo: ¡PAPÁ NO LO GOLPEES! ¡NO HAGAS ESO PAPÁ, EL ES UN ENVIADO DE DIOS! 
En ese momento este hombre cayo de rodillas y se puso a llorar
- El joven le preguntó: - ¿por qué llora señor? - aún en lágrimas y abrazando a su hijito le respondió: 
Mi hijo era mudo y ahora está hablando.








jueves, 16 de enero de 2014

El profeta que no murió


Todos admiraban su fe, incluso Jesús, tanto que lo citaba como ejemplo (Mateo 11.10-14) al hablar de Juan el Bautista. Otros, no sabiendo aun que Jesús era el Mesías, lo comparaban a él.
Pero, ¿quién era “él”?
Su nombre era Elías.
Era el “profeta de los profetas”. Vivía  exclusivamente para servir a Dios. En Su nombre, resucitó un niño (1 Reyes 17.17-24). Multiplicó aceite y harina (1 Reyes 17.8-16). Predijo el comienzo y el fin de una gran sequía (1 Reyes 17.1). El perverso rey Acabe lo cazó. Huyendo de él, Elías fue alimentado por cuervos que le llevaban pan y carne por orden Divina (1 Reyes 17.1-7). Desafió a los profetas del falso dios Baal en el Monte Carmelo (1 Reyes 18). Fue alimentado por ángeles en una larga caminada de 40 días (1 Reyes 19). Estos son solo algunos de los muchos hechos de un profeta que no da nombre a ningún libro bíblico, pero era reconocido por todas las generaciones.
Muchos de su época lo comparaban a Moisés. Y tenían la razón, pues Elías, así como su antecesor, que guió a los hebreos rumbo a la Tierra Prometida, luchaba constantemente contra la idolatría a los falsos dioses y mostraba que el poder pertenecía solamente al Dios Único.
El propio Señor Jesús, por ocasión de la Transfiguración en el Monte Hermon, fue visto conversando con Moisés y Elías.
Elías, bajo el poder de Dios, realizaba milagros. Su intimidad con Dios, una de las mayores de la Historia, le permitía esto.
Los días de Elías no fueron fáciles, él vivió bajo reinos de tiranía, idólatras y pérfidos. Israel se curvó ante el paganismo por causa del rey Acabe, que se casó con la maligna Jezabel, que pidió la cabeza de los profetas de Dios.
Elías luchaba contra el pecado en un periodo de crisis económica, social, moral y espiritual. Llegó a sentir una total falta de esperanza. Por dejarse guiar por los sentimientos y no por la certeza de que Dios era con él, se debilitó y entró en depresión. Pareciera el fin, quiso morirse (1 Reyes 19.4). Solo que Dios le mandó comida y agua por las manos de un ángel. Su encuentro con Dios en una cueva, en Horeb (1 Reyes 19.12), le hizo darse cuente que el Señor nunca lo abandonara, y él se reanimó.
Milagros en medio a desafíos. Bendiciones en medio a crisis. Paz en medio al caos. Llevó a las personas a Dios en una de las épocas más difíciles. Sacó a muchos de la esclavitud espiritual de la religiosidad. Pero, lo más sorprendente estaba por venir.
Elías no murió.
Cuando tenía por cierto que su papel en la tierra acababa, designó Eliseo como su sucesor, pidiendo a Dios que capacitara a su pupilo. Cuando la sucesión se realizó, un carro de fuego y caballos de fuego descendieron del cielo y, en un torbellino, Elías fue llevado al cielo. (2 Reyes 2.9-11).
Vivió exclusivamente para que no mirasen a él, sino que vieran la gloria de Dios en él. Mostró al pueblo que, aun con la abundancia de pecado, la gracia del Señor podía alcanzar a los pecadores que se arrepintiesen e que tuviesen temor de Él.
Un profeta al cual los propios profetas admiraban, tamaña era su sintonía con Dios. Un profeta que debemos seguir como ejemplo.

martes, 14 de enero de 2014

El pensamiento del hombre de Dios


Sabemos que el diablo usa la misma arma que Dios pero es para llevar a las personas al engaño; esto es, el poder de la palabra, de los pensamientos y de las ideas. La palabra cuando sale de la boca de Dios o cuando es inspirada por Dios siempre produce fe, ánimo, coraje, fuerza, en fin, ¡vida! Pero, cuando la palabra o el pensamiento es una inspiración del diablo; siempre produce justamente lo opuesto, esto es, duda, desánimo, miedo, flaqueza, en fin, ¡muerte! La Biblia nos da un ejemplo extremadamente importante sobre la inspiración satánica en el caso de Ananías y Safira. Dice el texto Sagrado:
“Pero cierto hombre llamado Ananías, con Safira, su mujer, vendió una heredad, y sustrajo del precio, sabiéndolo también su mujer; y trayendo sólo una parte, la puso a los pies de los apóstoles. Y dijo Pedro: Ananías, ¿por qué llenó satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo, y sustrajeses del precio de la heredad? Reteniéndola, ¿no se te quedaba a ti? Y vendida, ¿no estaba en tu poder?, ¿por qué pusiste esto en tu corazón? No has mentido a los hombres sino a Dios. Al oír Ananías estas palabras, cayó y expiró. Y vino un gran temor sobre los que lo oyeron.”
Hechos 5:1-5
Ananías y Safira formaban parte de la Iglesia primitiva, si ellos eran convertidos o convencidos, ¡sólo Dios lo sabe!, pero lo más grave fue que dejaron a Satanás llenar su corazón con pensamientos contrarios a los pensamientos de Dios.
¡Ahí está el gran peligro que las personas corren cuando se dejan llevar por pensamientos contrarios a la fe cristiana! Y el hombre de Dios debe estar muy atento a eso. Dios espera que él profetice Su palabra, Sus pensamientos para que toda la humanidad tenga la oportunidad de conocerlo: pero si por un momento siquiera permite que un único pensamiento satánico, por más inocente que parezca penetre en su corazón, entonces todo su trabajo estará corriendo un gran riesgo. Y es justamente por esa razón que Dios advertía al pueblo de Israel, para que observara atentamente Su voz, teniendo el cuidado de guardar todos sus mandamientos y no se dejaran desviar de todas Sus palabras, ¡ni a la derecha, ni a la izquierda!
El caso de Ananías y Safira debe servir como ejemplo, porque así como los dos se “pusieron de acuerdo”, el hombre de Dios necesita tener una esposa sabia, prudente y por encima de todo, espiritual, con el fin de que nunca entre en mal acuerdo con su marido o sugiera algo que sea abominable para el Señor. En verdad no sabemos si fue Ananías o Safira quien dio la idea primero de retener parte del dinero de aquel campo, pero la realidad es que, si al menos uno de ellos hubiese estado bien con Dios o atento a la voz de Dios, jamás habrían abrigado aquel espíritu de mentira. ¡Sea como sea, que el ejemplo de ellos nunca se vuelva a repetir con nadie!
¡El hombre de Dios es simple como una paloma, pero, al mismo tiempo, prudente como una serpiente!, y por eso mismo, no debe dar oídos a todas las palabras o pensamientos que surgen en su mente, o mejor, debe filtrar las palabras que lleguen a su oído de manera que no permita que, de repente, deje pasar a su corazón una palabra que va a producir duda. Pues la duda genera recelo; el recelo genera miedo y este miedo siempre trae el fracaso.
El hombre de Dios tiene que vigilar constantemente los pensamientos que surgen en su mente; así como las palabras que llegan a sus oídos, especialmente de aquellas personas que están más allegadas a él y cuyo amor es más acentuado; porque el diablo nunca va inspirar a un enemigo o a un amigo poco influyente, éstos no tienen tanta credibilidad pero procurará usar justamente a aquellas personas más íntimas, y especialmente de nuestra propia familia. ¡A veces incluso a nuestra propia mujer! ¡¡¡Todo cuidado es poco!!!
El diablo no sólo trabaja con pensamientos sucios, totalmente contrarios a los pensamientos de Dios, sino también con la propia Palabra de Dios. Para aquellos que ya son de él, inspira toda clase de suciedad, tanto moral como espiritual. Para aquellos que ya son de Dios y procuran fundamentar su fe en la Palabra de Dios; el diablo procura usar de la propia Biblia para inspirar pensamientos o ideas contrarias a Dios. Y está claro que el diablo siempre usa palabras o versículos sueltos, o sea, fuera del contexto general de los pensamientos de Dios.
Así como tentó al Señor Jesús, sugiriéndole lanzarse desde el pináculo del templo usando dos versículos del Salmo 91, procura sugerir doctrinas, ideas nuevas, pero radicalmente falsas, usando la misma Palabra de Dios. Y lo peor de todo es que esas falsas doctrinas proliferan inicialmente sin gran éxito; pero más tarde se ve la gran destrucción y devastación que hicieron dentro de la Iglesia del Señor Jesús. Un ejemplo son las doctrinas de “caer por el poder de Dios”, “una vez salvo, salvo para siempre” y tantas otras que están llevando a tanta gente a ser engañadas por el diablo.
El hombre de Dios nunca se deja llevar por una palabra o versículo suelto de la Biblia; sino que siempre procura verificar los versículos de un determinado libro de la Biblia con su contexto y con los otros libros de la propia Biblia; y lo hace no sólo utilizando la oración, sino también la inteligencia. Por ejemplo cuando uno se cae por el poder de Dios, esto no tiene sentido ninguno, pues ¡Dios no hace caer a nadie; sino que levanta! Pero aquellos que están endemoniados, sí, ¡éstos se caen cuando se manifiesta el poder de Dios! Esto es apenas una cuestión de inteligencia y de discernimiento espiritual.

lunes, 13 de enero de 2014

Noticias 11 de Enero del 2014 Cristianos alemanes, contrarios a enseñar la diversidad sexual

Las iglesias cristianas de Alemania, que suman unos 45 millones de fieles, se pronunciaron en contra de introducir la "diversidad sexual" en el temario escolar, como lo propone el estado de Baden Württemberg.
Cristianos alemanes, contrarios a enseñar la diversidad sexual

Las iglesias expresaron hoy su rechazo al proyecto de ese gobierno regional, liderado por los Verdes, de incluir la aceptación de la homosexualidad en el temario lectivo, por considerar que implica "influir sobre la identidad sexual" de los escolares.

Este rechazo respalda implícitamente la campaña de recogida de firmas lanzada en internet por unos padres de familia del estado federado contra esa asignatura, que en apenas una semana ha recabado unos 80.000 suscriptores.

Otra iniciativa en la dirección inversa -es decir, a favor del plan del gobierno entre verdes y socialdemócratas- ha reunido en dos días las firmas de 9.000 partidarios.

El debate sobre diversidad sexual en las escuelas ha cobrado relevancia estos días en Alemania a raíz del reconocimiento público de su condición de homosexual del exfutbolista internacional alemán Thomas Hitzlsperger.

La declaración del futbolista ha desencadenado una ola de mensajes de apoyo, tanto del ámbito deportivo y de compañeros de profesión en activo como del político, incluido el Gobierno, pero a la vez ha desvelado los tabús que persisten alrededor de la homosexualidad.

Alemania se considera un país avanzado en lo que se refiere a los derechos de los homosexuales y muchos representantes de ese colectivo ocupan puestos políticos destacados -desde el ministro de Exteriores del anterior gobierno de Angela Merkel, Guido Westerwelle, al alcalde-gobernador de Berlín, Klaus Wowereit.

Legalmente no existe una equiparación -como en España- con los derechos de las parejas entre personas del mismo sexo, ni en materia fiscal ni en adopción de hijos. El denominado matrimonio homosexual consiste fundamentalmente en la posibilidad de inscribirse como pareja de hecho en el registro civil.
 
Fuentes: Agencias
Editado por: Protestante Digital 201
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domingo, 12 de enero de 2014

EL DOMINGO Y EL DIA DE REPOSO

La Enseñanza Bíblica Acerca del Día de Reposo de Dios


 Con la disminución general en la creencia religiosa y a medida que la sociedad se hace cada vez más secular, hay una fuerte presión comercial para tratar cada día de la semana por igual, tiendas, bares, lugares de entretenimiento están abiertos, y ahora se efectúan eventos deportivos y otros acontecimientos en cualquier día de domingo a sábado. Algunas personas ven con agrado estos cambios, porque los ven como una eliminación de inflexibles tradiciones. Pero otros ven la tendencia como una gran amenaza y una indicación de seria decadencia moral y religiosa. Cuando hay puntos de vista tan arraigados y conflictivos sobre el tema, ¿cómo podemos determinar cuál debe ser nuestra reacción? ¿Adónde podemos acudir en busca de respuestas a los problemas que han surgido?

Sin duda, este es un tema religioso, y necesitamos una autoridad que  nos diga cuál es la verdad. La única autoridad verdadera y confiable está en la Biblia--la palabra de Dios para Israel en tiempos pre-cristianos, y, con el Nuevo Testamento para los creyentes en Dios y en Cristo durante los pasados 2000 años. ¿Tiene algo que decir la Biblia acerca del "día del Señor"? ¿Ha mandado Dios que se guarde por medio de abstenerse de toda forma de autocomplacencia? ¿Es el primero, o el séptimo, un día especial de la semana? ¿Tienen las leyes del día de reposo judío algún significado para la sociedad del presente? ¿Deberían seguirlas los seguidores de Cristo?

Este breve folleto tiene por objeto mostrar cuál es la enseñanza bíblica sobre este tema, y discutir los problemas que causa.

Muy aparte de la creencia religiosa, la mayoría de las personas aceptan que el sistema de cinco o seis días de trabajo, seguidos por un período corto de relajamiento o descanso, es sano. Rápidamente se quejarían con firmeza si el empleador de repente decidiera exigirles que trabajen sin un descanso semanal. No es el sistema de trabo y descanso  lo que crea la dificultad. El problema se centra en lo que hombres y mujeres pueden o deberían hacer en su día de descanso, y en cuál día de la semana.

Pero vale la pena notar en esta etapa que hay una base divina para el ciclo de trabajo semanal. En sus primeros capítulos, la Biblia relata la obra creativa de Dios, y que él "reposó el día séptimo de toda la obra que hizo". Significativamente, el relato continúa: "Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó" (Génesis 2:2, 3). Gran parte del argumento acerca de la importancia de este día especial está basado en lo que significa este versículo. ¿Es la instrucción de Dios para el primer hombre y mujer, o tan sólo un comentario de lo que sucedió? ¿Estaba Dios declarando cada séptimo día un día "santo", o sólo el día en que descansó? ¿Podemos nosotros, por otro lado, aceptar el ciclo de trabajo / descanso para nuestro propio beneficio, pero rechazar la idea de que el día de descanso pertenece básicamente a Dios?  

Hasta ahora, todo lo que hemos logrado es una lista de preguntas, y esta lista podría extenderse más aún. Enfoquemos el asunto de una manera ordenada. Como empezamos en Génesis, continuaremos examinando el trasfondo del Antiguo Testamento para descubrir los orígenes del "séptimo día". Esto será seguido por una consideración de la enseñanza del Señor Jesucristo, cómo trataron los hombres de poner esto en práctica, y, finalmente, qué mensaje tiene la Biblia para la gente que vive actualmente.

La Enseñanza del Antiguo Testamento


No sabemos si la primera población de la tierra se organizó por medio de una semana de siete días. Mientras que otros períodos de tiempo (el día, mes, y año) se basan en movimientos observables de las estrellas y planetas, la semana de siete días no tiene semejante base - la cual sólo puede encontrarse en la explicación de Génesis. Esto incorpora un interesante aspecto del tema. Viviendo según un ciclo semanal, el hombre da testimonio del relato del Génesis acerca de la creación, independiente de si lo cree o no.

Incluso, si en los tiempos de Moisés la gente se organizaba  en torno a semanas de siete días, Dios no dijo que serían castigados por no descansar en séptimo día. Ellos tenían total libertad de elección acerca de esto. En realidad, Dios no dio instrucciones acerca de cómo debería pasarse el séptimo día hasta después de que la nación de Israel había sido sacada de Egipto y conducida milagrosamente a través del Mar Rojo hacia el desierto del Sinaí. Siendo una comunidad grande, necesitaban un bueno y habitual suministro de alimento y agua, pero en las condiciones del desierto esto era muy escaso. La gente pronto se quejó y deseaba estar de vuelta en Egipto.  Su alimento les llegó por medio de un nuevo milagro. Cada mañana en las cercanías de su campamento había "sobre la faz del desierto una cosa menuda, redonda, menuda como una escarcha sobre la tierra" (Éxodo 16:14). El alimento se llamaba "maná", y podía recogerse durante seis días cada semana. En los primeros cinco días, cada semana, todo maná que no se comía ese día, sino que se guardaba para el día siguiente, criaba gusanos, y hedía. En el sexto día, si se recogía una doble porción, se mantenía fresco para ser usado en el séptimo día cuando no caía maná. De esta manera, fue puesto en vigor el sistema de trabajo y descanso para la nación de Israel. :

"Hoy es día de reposo para Jehová; hoy no hallaréis en el campo. Seis días lo recogeréis; mas el séptimo día es día de reposo; en él no se hallará" (Éxodo 16:25, 26).

Seis días de recolección y un día de descanso; de este modo, la actividad creativa de Dios en la Creación llegó a ser el ejemplo para su nación. Por primera vez en la Biblia, se usa la palabra "día de reposo". Significa sencillamente "cesar", y se usa para describir el día cuando los israelitas descansaban de sus labores, como Dios descansaba de las suyas.

Los Diez Mandamientos


Poco después de que se proporcionó el maná por primera vez, Dios dio por medio de Moisés leyes para controlar la actividad de la nación. La estructura de estas leyes, conocidas como los Diez Mandamientos, fue escrita por Dios en dos tablas de piedra. El cuarto mandamiento era así:

"Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna [...]. Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra [...], y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó" (Éxodo 20:8-11).

Tanto para el maná como para todas las actividades de Israel, el sistema sería seis días de labor seguidos por un día de descanso. El uso de la palabra 'labor' es importante ya que este era un aspecto de la vida del hombre que no existía en sus primeros días en el jardín de Edén. Sólo después de que Adán y Eva fueron desobedientes a los mandamientos de Dios, él los sentenció a ellos y a sus descendientes a trabajar arduamente para producir  su alimento necesario. Cuando el salmista se refiere a esto, él habla del hombre, el cual "sale [...] a su labor, y a su labranza hasta la tarde" (104:23). Por lo tanto, el trabajo diario del hombre es un constante recordatorio de su mortalidad, la certeza de que él es "polvo, y al polvo volverás" (Génesis 3:19). Ahora podemos ver la importancia de la incorporación del mandato del día de reposo en relación con la provisión del maná. Las experiencias de la nación en el desierto donde Dios proveyó gratuitamente su alimento diario eran forzosos recordatorios de los castigos que vinieron al mundo como resultado de la desobediencia de Adán. Al descansar en el día de reposo, el hombre se identificaría con Dios, y con la finalización de su creación, cuando él pudo revisar "todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera" (Génesis 1:31).

El Día de Reposo Entra en Vigor


El día judío empezaba con la puesta del sol, así que las reglas que regían el día de reposo operaban de las 6.00pm del viernes hasta las 6.00pm del sábado. Esta ley nacional había de cumplirse estrictamente. La penalidad por romperla era severa: todo trasgresor había de ser ejecutado porque había "profanado" o violado el día de reposo (véase Éxodo 31:14). En una ocasión, mientras los hijos de Israel estaban aún en el desierto, ocurrió el caso de un hombre que fue sorprendido recogiendo leña en un día de reposo. Presumiblemente, la quería para hacer fuego para cocinar. Aunque se había dado la ley del día de reposo y el castigo por romperla, la gente no estaba segura si la actividad del hombre la había roto, así que presentaron el problema al Señor. La respuesta fue categórica: "Irremediablemente muera aquel hombre" (Números 15:32-36).

El castigo era muy severo por lo que a nosotros nos parece una ofensa menor. Sugiere que el hombre se propuso deliberadamente menospreciar la ley de Dios, pero también confirma la importancia de la provisión del día de reposo en el propósito de Dios. Dios no se revela en la Biblia como un déspota desafecto, así que la aplicación de esta ley con tan severa penalidad sugiere que se podían obtener significativos beneficios por guardarla.

La Bendición del Día de Reposo


Cuando se repitieron los detalles para la generación que había nacido en el desierto después de salir de Egipto, se añadió la siguiente información por vía de explicación:

   "Para que descanse tu siervo y tu sierva como tú. Acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto, y que Jehová tu Dios te sacó de allá con mano fuerte y brazo extendido; por lo cual Jehová tu Dios te ha mandado que guardes el día de reposo" (Deuteronomio 5:12-15).

De este modo, había un claro beneficio social para todos en la nación, pero también una importante razón fundamental de la ley. Por medio de guardar el día de reposo, habría un recordatorio semanal de la redención de la nación de la esclavitud en Egipto.  Deberían ser misericordiosos con sus siervos, porque Dios había mostrado gran misericordia hacia ellos cuando los liberó de la esclavitud a Faraón. Para reforzar este punto, incluso los animales habían de beneficiarse de la ley del día de reposo. Así como se permitía que descansaran los siervos, también podían descansar el buey y el asno (véase versículo 14). Cuando el apóstol Pablo comentó en cuanto a otro aspecto de la ley donde se mencionaba a los animales, dijo: "¿Tiene Dios cuidado de los bueyes, o lo dice enteramente por nosotros?" (1 Corintios 9:9). Aunque no se niega que Dios esté interesado en todas sus criaturas,  el principal beneficio del día de reposo era para los hombres y mujeres, no para los animales. A ellos se les menciona únicamente para recalcar la importancia del mandato.

Obviamente, los siervos estarían complacidos con la ley, pero, ¿qué puede decirse de los amos? Amos inescrupulosos, al igual que los empleadores inescrupulosos del presente, sin duda tratarían de encontrar una manera de burlar la ley. Pero también había grandes beneficios para ellos. Dios les dijo que el día de reposo era una "señal entre mí y ellos, para que supiesen que yo soy Jehová que los santificó" (Éxodo 31:17; Ezequiel 20:12). Si ellos deseaban continuar recibiendo bendiciones de Dios cuando estuvieran en la tierra adonde iban, tal como habían recibido en el desierto, tenían que guardar sus días de reposo.

El Objetivo


Todas estas provisiones deberían haber tenido un resultado, la formación de un pueblo que estaba centrado en Dios, no centrado en ellos mismos. Si hubiesen estado preparados para organizarse conforme a sus leyes, habrían sido bendecidos por sobre todas las otras naciones y pueblos. En vez de ser una carga que resistir, la provisión del día de reposo podría revolucionar su vida.

   "Si retrajeres del día de reposo tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso de Jehová; y lo venerares, no andando en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras, entonces te deleitarás en Jehová; y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra" (Isaías 58:13, 14).

La gran tragedia es que Israel, habiéndole prometido Dios todas estas cosas, no estaba preparado para vivir conforme a sus mandamientos. En vez de honrar el día de reposo, lo deshonraban continuamente. No lo trataban como "santo", sino como un día profano. Como las promesas de Dios a ellos estaban condicionadas a su obediencia, finalmente él tuvo que aplicar el castigo que dijo que ocurriría si ellos eran desobedientes. 

   "Jurando que los esparciría entre las naciones, y que los dispersaría por las tierras, porque no pusieron por obra mis decretos, sino que desecharon mis estatutos y profanaron mis días de reposo, y tras los ídolos de sus padres se les fueron los ojos" (Ezequiel 20:23, 24).

Antes de ver lo que dice el Nuevo testamento referente al día de reposo, resumamos la enseñanza del Antiguo Testamento:

1.    La semana de siete días procede del relato de la Creación, como un mudo testimonio de la obra creadora de Dios.

  1. El día de reposo era una institución para la nación de Israel, y no había sido impuesto sobre las personas antes del Éxodo. Ellos podían o no descansar en el séptimo día, según sus deseos.

  1. Dios quería que el día de reposo fuera un "día santo".

  1. Los israelitas habían de observar el día de reposo (que significa cesación o descanso), refrenándose de las tareas diarias a fin de disfrutar y recordar las bendiciones de Dios.

  1. La semana laboral de seis días era un constante recordatorio de que todos los hombres mueren y todos son pecadores en necesidad de redención. La observancia del día de reposo muestra la confianza del hombre de que Dios ha prometido una participación en su descanso. La respuesta de Dios había de derramar grandes beneficios sobre la nación, en tanto continuaran obedeciéndole.

  1. Bajo la ley judía, la penalidad por profanar el día de reposo era la muerte.

7. Dios estableció el día de reposo para enseñar a Israel:
    a. acerca de su especial relación con él,
    b. acerca de su gran misericordia al liberarlos de la esclavitud de los
        egipcios.

8. Había de ser un recuerdo semanal de la redención de la nación.

Reglas Menores


Volviendo a los relatos del evangelio en el Nuevo Testamento, pronto aprendemos como aplicaban los judíos la ley del día de reposo 1.500 años después de que se les dio la ley. Reconociendo que Dios, debido a su desobediencia, había permitido que su pueblo fuese llevado cautivo, y que su tierra fuera profanada e invadida, aquellos judíos que regresaron del cautiverio procuraron asegurarse de que a ellos no les ocurriera lo mismo. Los líderes religiosos al tiempo de Cristo regulaban la ley conforme a un complicado conjunto de reglas creadas en el transcurso de los años. Esto no era una distorsión de parte de ellos, sino que surgió de un fuerte deseo de no desagradar a Dios. Aceptando que ningún trabajo era posible en el día de reposo, ellos intentaron legislar sobre qué podía hacerse al preparar las comidas, cuidar a los enfermos, o atender a los animales. Desafortunadamente, a pesar de estos buenos motivos originales, el gozo que debería haber habido en el día de reposo no podía existir debido a la actitud forjada por concentrarse en detalles relativamente sin importancia. Pronto los árboles ya no les permitían ver el bosque. El propósito y beneficio del día de reposo se había perdido totalmente en un sinnúmero de insignificantes normas y reglas.

La Enseñanza del Nuevo Testamento

Con este trasfondo, el Señor Jesucristo comenzó su ministerio, "predicando el evangelio del reino de Dios" (Marcos 1:14). Pronto enfrentó problemas con la actitud legalista de los líderes judíos. si él sanaba en el día de reposo, se quejaban de que había profanado un día "santo". Tan antagónicos eran que buscaban maneras y oportunidades para destruirlo. Esto plantea dos importantes preguntas: ¿Por qué Jesús efectuó sanidades sin vacilación en el día de reposo, especialmente cuando él sabía cómo se enfurecerían los líderes judíos? Y, ¿por qué los relatos del evangelio atribuyen especial importancia a sus milagros en el día de reposo?

Siete milagros específicos en el día de reposo se destacan en los evangelios, y uno de estos estuvo precedido por un incidente que colocó el punto de vista de Jesús acerca del día de reposo en directa oposición con la que sostenían los líderes judíos (Mateo 12:1-8). Algunos de los fariseos se quejaron de que los discípulos de Jesús estaban arrancando granos y comiéndolos mientras caminaban por un sembrado. La ley judía permitía este privilegio a los transeúntes, pero no especificaba si estaba prohibido en el día de reposo (véase Deuteronomio 23:25). Sin embargo, la tradición de los ancianos judíos lo prohibía. Consideraban que la acción no era diferente de cosechar y aventar el trigo, actividades ciertamente prohibidas en el día de reposo.

Precedentes en el Antiguo Testamento


En su respuesta a la acusación de los fariseos, Jesús mencionó dos incidentes tomados de las Escrituras judías. Les recordó del gran rey David, el cual, cuando estaba en situación desesperada, comió del pan de la proposición, alimento dedicado específicamente para el uso de los sacerdotes (1 Samuel 21:1-6). Hablando acerca de los sacerdotes, Jesús señaló también que ellos "quebrantaban el día de reposo" cada vez que les correspondía efectuar los servicios del templo en el séptimo día. No obstante, David no fue culpable ante Dios, y tampoco lo fueron los sacerdotes. Claramente, había otras consideraciones que se aplicaron en estas circunstancias. Si éstas podían entenderse, entonces nosotros podemos apreciar mejor la actitud de Jesús en el día de reposo.

Hay algunas similitudes importantes entre los dos precedentes del Antiguo Testamento que citó Jesús y su propia posición. David estaba siendo perseguido por Saúl, el rey judío, cuando llegó hasta Ahimelec, el sacerdote de Nob, y le pidió alimento para él y sus "jóvenes". Jesús estaba con sus jóvenes - los discípulos - y los líderes judíos de su tiempo estaban ansiosos de perseguirlo. Si los fariseos hubiesen considerado la comparación, también habrían aprendido que Jesús, como David, era "el ungido del Señor", y ellos, como Saúl, habrían tenido su día.

Lo mismo se aplica al otro incidente. Era cierto que los sacerdotes no profanaban el día de reposo si estaban trabajando en la casa de Dios. Pero Jesús había dicho a María y a José cuando sólo tenía doce años de edad, después de que lo habían buscado por tres días: "¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?" (Lucas 2:49). A diferencia de todo otro que haya vivido jamás, Jesús vivió toda su vida en total armonía con la voluntad de Dios. Todos los demás, a pesar de lo bueno que puedan ser, han pecado. Incluso David, un "hombre conforme al corazón de Dios", pecó en el caso de Betsabé. Pero Jesús "no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca" (1 Pedro 2:22).

Señor del Día de Reposo


Nos preguntamos si los fariseos entendieron el verdadero impacto de estos dos ejemplos que Jesús había citado. Fue una total afirmación de su estrecha relación con Dios, y su parte en el plan de redención de Dios como el futuro Rey que regirá la tierra en paz. Su breve resumen de la provisión del día de reposo es importante:

   "También les dijo: El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo. Por tanto, el Hijo del Hombre es Señor aun del día de reposo" (Marcos 2:27, 28).

Jesús declaró lo que nosotros descubrimos al leer el Antiguo Testamento: Dios proveyó el día de reposo para conferir beneficios a todo el que esté oprimido - fue hecho "por causa del hombre". ¿Cómo podían los fariseos presenciar las grandes obras que hacía Jesús, sanando a los enfermos y trayendo alivio a los pobres y a los hambrientos, y no darse cuenta de que la verdadera esencia del día de reposo podía verse en su devoción por la voluntad de su Padre, y en su preocupación por sus semejantes? "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar" (Mateo 11:29).

¡Verdaderamente, él era "Señor del Día de Reposo"!

Salvación del Pecado


Tal como Dios había sacado a la nación de Israel de Egipto y la liberó de la esclavitud, la Biblia describe como Jesús, al destruir en sí mismo el poder de los deseos pecaminosos, ha abierto una vía para que los hombres y mujeres reciban el perdón de sus pecados, y sean finalmente liberados de la sujeción de la mortalidad. Muchos aspectos de la ley que se dio por medio de Moisés estaban dirigidos a esta obra de Cristo: por ejemplo, el tabernáculo, los sacrificios, y los sacerdotes. Pero así también lo estaba el día de reposo. Debería haber enseñado a la nación judía acerca del interés de Dios por su pueblo, y de las bendiciones que él deseaba derramar sobre ellos. el apóstol Pablo lo describió así: "La ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo [...]. Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo" (Gálatas 3:24-25).

La ley enseñó una lección acerca del propósito de Dios por medio de Jesucristo. Si se ha entendido y adoptado la lección, la obra de la ley se ha completado. El día de reposo era un recordatorio semanal de la liberación de Egipto. En el presente, a los seguidores de Cristo se les manda que recuerden la liberación que él ha logrado en beneficio de ellos. Poco antes de su crucifixión, Jesús tuvo una comida con sus discípulos e impartió un significado más completo al pan y al vino que compartieron. Él dijo que el pan era una representación de su cuerpo, dado totalmente a Dios para traer salvación a sus amigos; el vino, como su sangre, fue derramado para ellos para el perdón de pecados. "Haced esto--les dijo--en memoria de mí". Comentando esto, el apóstol Pablo explicó que "todas las veces que comiéreis este pan, y bebiéreis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga" (Lucas 22:19; 1 Corintios 11:26).

No es extraño que Pablo estuviera tan disgustado de que algunos de aquellos a los cuales les había enseñado las buenas nuevas acerca de Cristo, estuvieran insistiendo en que debían observarse el día de reposo y todas las otras partes del calendario religioso judío): "Mas ahora, conociendo a Dios [...], ¿cómo es que os volvéis de nuevo a los débiles y pobres rudimentos, a los cuales os queréis volver a esclavizar? Guardáis los días, los meses, los tiempos y los años. Me temo de vosotros, que haya trabajado en vano con vosotros" (Gálatas 4:9, 10). No es que seguir estos aspectos de la ley estuviese equivocado, sino que insistir en que todos los creyentes cristianos debieran hacerlo era ignorar lo que Jesús mismo había enseñado. En un importante y crucial pasaje, Pablo explicó que lo que anteriormente se había impuesto sobre los judíos a nivel nacional, desde que vino Cristo era un asunto de conciencia individual.

   "Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté completamente convencido en su propia mente. El que hace caso del día, lo hace para el Señor [...]. Ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí [...]. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos. Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven" (Romanos 14:5-9).

El Señor de la Vida


Después de la muerte, resurrección y ascensión de Jesús, los primeros creyentes pronto adoptaron un sistema de adoración. Como la esperanza de vida e inmortalidad quedó asegurada por su resurrección, ellos recordaban su sacrificio en el primer día de la semana, el día en que él salió de la tumba. Leemos, por ejemplo, de una ocasión cuando Pablo estaba visitando Troas, "el primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba" (Hechos 20:7: véase también 1 Corintios 16:2). La información se presenta en el relato de manera tan natural que debe haber sido la práctica adoptada por los diversos grupos de creyentes en diferentes lugares.

La implicación es que se evitaba estudiadamente ocupar el día de reposo como el día en que se efectuaba el memorial del sacrificio de Jesús, y que en cambio elegían el día en que él resucitó de entre los muertos. El día de reposo había conmemorado el descanso de Dios después de la creación. El primer día de la semana era un recordatorio de cuando Dios dijo: "Hágase la luz", y de cuando "la Luz del mundo" salió de la tumba. La muerte fue vencida, y Jesús llegó  a ser el Señor de la vida.

Aunque la adoración en el primer día de la semana había llegado a ser parte del sistema de las primeras congregaciones de cristianos, las restricciones del día de reposo no se habían transferido sencillamente del sábado al domingo. No hay instrucciones en el Nuevo Testamento que manden a los creyentes a que descansen de su trabajo diario. Cada persona tiene que ordenar su vida como lo considere conveniente: "Por tanto, nadie os juzgue [...] en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo, todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo" (Colosenses 2:16-17).

Esta enseñanza del Nuevo Testamento puede resumirse brevemente como sigue:

1.    Los judíos habían olvidado el verdadero propósito del día de reposo, el cual se había perdido en una maraña de normas y reglas menores que ellos habían creado.

  1. Jesús, en su enseñanza y por medio de sus milagros, declaró el verdadero propósito del día de reposo. Debía mostrar que el propósito de Dios involucra liberar a hombres y mujeres de la esclavitud del pecado y la muerte de manera que puedan servirles. No había un mejor día para él que hacer la obra de Dios en el día de reposo.


  1. El día de reposo era un recordatorio semanal de estas cosas, pero Jesús vivió de esta manera cada día, durante toda su vida.

  1. Después de la ascensión de Jesús, sus discípulos se reunían en el primer día de la semana para recordar su sacrificio, pero no lo convirtieron en un asunto de obligación; quedó a la conciencia individual de ellos.



Actitudes Modernas


Los judíos religiosos del presente, que no reconocen la obra del Señor Jesucristo, aún guardan tradicionalmente el día de reposo  en el séptimo día.  Ellos creen sinceramente que la ley está aún a la espera de su cumplimiento.

Algunos cristianos creen que por adorar en el domingo están guardando una especie de día de reposo del Nuevo Testamento. Hemos visto que en las Escrituras no hay apoyo para esta creencia. Pero esto no significa que hay algo erróneo en adorar en un día domingo, o en abstenerse de las tareas mundanas que llenan otros días de la semana. En lugares donde el domingo no es un día de trabajo normal, sin duda es sensato organizar reuniones para adorar en ese día. No obstante, debe recordarse siempre que Dios no lo ha mandado. Aunque los creyentes cristianos deberían reunirse habitualmente para recordar el sacrificio de Cristo, no hay mandato acerca del día exacto en que debe hacerse. La declaración importante en todo esto es que "todas las veces que comiéreis este pan, y bebiéreis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga". Es más crucial recordar habitualmente lo que logró Cristo, que hacer una controversia en cuanto a en qué día debe observarse el memorial.

Los Adventistas del Séptimo Día


Los miembros de esta iglesia afirman que los cristianos deberían guardar el sábado como día de reposo. Ellos tienen razón al decir que el día de reposo fue instituido en el séptimo día, y no en el primero, pero su insistencia en que los verdaderos creyentes en Cristo deberían guardarlo, pasa por alto la evidencia del Nuevo Testamento. Si los apóstoles, que escribieron bajo la guía del Espíritu Santo, declararon específicamente que guardar el día de reposo era volver de nuevo a "los débiles y pobres rudimentos" de los cuales los había liberado el sacrificio de Cristo (Gálatas 4:9), ¿cómo pueden insistir en ello los verdaderos cristianos? Los adventistas afirman que el día de reposo se instituyó y practicó en Edén, aunque, como hemos visto, no hay evidencia bíblica de un mandato en cuanto a un día de reposo antes de que se diera la ley de Moisés.

Que la enseñanza del Nuevo Testamento acerca de la ley de Moisés ya no está en vigor para los creyentes cristianos es tan evidente que uno puede admirarse de cómo los miembros de esa iglesia pueden mantener su posición. Lo hacen por medio de afirmar que la ley debe considerarse en dos partes: una ley 'moral' (los Diez Mandamientos),  y una ley 'ceremonial' (todos los otros mandamientos). Consideran la ley 'moral' como mandatos eternos de Dios, y, de este modo, aún en vigor para los creyentes en el presente. Aceptan que la ley 'ceremonial' expiró cuando el Señor Jesús fue crucificado. Pero la Biblia nunca se refiere a la ley de esta manera; las frases 'ley moral' y 'ley ceremonial' no ocurren en la Escritura, y tampoco las ideas que se quieren expresar con esas frases. En realidad, hay un comentario específico en Nuevo Testamento que muestra que los Diez Mandamientos no habían de considerarse como principios eternos. El apóstol Pablo escribió a los creyentes cristianos de Corinto diciéndoles que "la letra [la ley de Moisés] mata, mas el espíritu vivifica". Él describió a los Diez Mandamientos como "el ministerio de muerte grabado con letras en piedras" (2 Corintios 3:6, 7). La elevadas normas de la ley condenaban a todo hombre como pecador, y el justo castigo para el pecado es la muerte. La esencia de la enseñanza de Cristo es la esperanza en el perdón de los pecados debido a su vida sin pecado y su sacrificio generoso.

No nos agrada contradecir a personas que están intentando honestamente interpretar lo que enseña la Biblia, pero creemos que los adventistas del séptimo día están seriamente confundidos en este aspecto en particular. Posiblemente, sus creencias surgieron como reacción a un error muy común con respecto a la enseñanza de la Biblia acerca del día de reposo. Este error surgió dentro de algunas centenas de años después de la muerte de Cristo, y pronto se convirtió en una tradición fija.

La Iglesia Original


La propagación del cristianismo en aquellos tiempos era rápida y de largo alcance. Se comparó a una llama,  que encendía todo a su paso. El efecto sobre el Imperio Romano, que controlaba una gran área del mundo habitado en aquellos días, fue muy grande. Algunos emperadores, entendiendo la amenaza que suponía, intentaron destruirlo por medio de la persecución. Pero, al igual que cuando se poda un árbol, esto sólo hizo que el movimiento fuera cada vez más fuerte y más decisivo. En el cuarto siglo de nuestra era, el emperador Constantino vio las ventajas políticas de tener a los súbditos cristianos en su imperio trabajando con él más bien que en contra de él. Así que fusionó algunos de los aspectos de las antiguas religiones paganas con las características del cristianismo. Se cambió el nombre a algunos festivales paganos para hacerlos aceptables tanto a cristianos como a no-cristianos. Reconociendo que los cristianos se reunían para recordar a su Señor en el primer día de la semana, Constantino emitió un edicto al efecto de que "todos los jueces, ciudadanos y artesanos descansen en el venerable día del sol". Por lo tanto, ingeniosamente, fusionó la antigua adoración al sol con la "nueva" religión del cristianismo.

Fue como la ley de Moisés reimpuesta en un estilo seudo-cristiano. Todas las restricciones que la ley había aplicado al séptimo día, por el edicto de Constantino se transfirieron ahora al primer día. Él quitó la libertad incorporada por medio de Cristo e hizo de la observancia un asunto de ley más bien que de libre voluntad. Tal como los judíos habían creado sus tradiciones acerca de cómo debía guardarse el día de reposo, por un período de tiempo los cristianos errados empezaron a considerar el primer día de la semana en estricto apego al día de reposo. Sólo tenemos que leer algunas novelas de la era victoriana para entender todo lo inútil,  deprimente, y  calculadas para quitar todo gozo de la adoración llegaron a ser estas tradiciones.     

Siete Días Completos


¿Qué podemos aprender del tema, de manera que podamos poner en práctica en el presente sólo aquellas cosas que agradan a Dios? Hay algunas líneas en el famoso himno de George Herbert, "Rey de Gloria, Rey de Paz", que pueden ayudarnos:

"Siete días completos, no uno en siete,
te alabaré...
incluso la eternidad es demasiado corta
para glorificarte".

Nuestro tiempo pertenece, no a nosotros, sino a Dios. Si en verdad deseamos agradarle, no le daremos de mala gana sólo un día a la semana, guardando todo el resto para pasarlo sólo como consideremos conveniente. Trataremos de guardar sus mandamientos como guías para cada aspecto de nuestra vida, y así honrarlo y glorificarlo. No hay duda de que hay grandes bendiciones que se pueden obtener de un descanso semanal habitual del trabajo común, pero necesario. Si estas bendiciones se usan debidamente, ¿qué mejor que dedicarlas a la adoración y recuerdo, como una respuesta a una generosa provisión, no porque alguna "ley" pone exigencias al género humano. Así es como habló Pablo acerca del tema un poco después en su carta a los gálatas:

 "Estad, pues, firmes [...] y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud [...] porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros" (Gálatas 5:1, 13).

"Queda un reposo"

Hay un aspecto final. Cuando escribió a los judíos que habían dejado la ley de Moisés y habían llegado a ser hermanos en Cristo, el apóstol escribió acerca de la provisión del día de reposo de una manera fascinante que reunió todas las cosas diferentes que nosotros hemos descubierto en nuestro breve estudio de la enseñanza de la Biblia (véase Hebreos 3:7-4, 10). Meditando en un versículo de Salmos 95, donde Dios declaraba que aquellos que se alejaban de él nunca entrarían en su descanso, el apóstol dedujo que había una implícita promesa para algunos entraran. ¿Quiénes serían? No podían ser los israelitas, quienes, por su desobediencia, perdieron las bendiciones prometidas. Así que debe referirse a otros, los cuales aún están esperando que empiece el descanso: "Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios. Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas" (Hebreos 4:9, 10).

Por lo tanto, el verdadero descanso de Dios está aún por venir. Será un tiempo cuando se hará su voluntad perfectamente "en la tierra como en el cielo", tal como Jesús nos enseñó a orar. En otra parte, la Biblia llama reino de Dios a este descanso. En cada día de la semana hay una oportunidad para mostrar por medio de nuestra vida que nosotros creemos en la promesa de su establecimiento. El Rey regresará pronto para llamar a los santos muertos y los que viven al eterno descanso de su Padre. ¿Será Ud. uno de los que
ha estado esperándolo?

MICHAEL ASHTON


Los pasajes citados están tomados, por lo general, de la Versión Reina-Valera (Revisión de 1960).